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En
concreto, la propuesta busca dividir la ciudad en siete
zonas y establece para cada una un tope de altura. Por
ejemplo, en algunas partes del microcentro, los terrenos
de hasta 500 metros cuadrados podrán albergar edificios
de hasta 7 pisos, sobre los que tengan entre 500 y
1.250m² se podrá construir hasta 12 niveles y para lotes
que posean entre 1.250 y 2.500m² se establece el límite
de 18 pisos.
La principal objeción apunta a que en el caso de los
terrenos de más de 2.500 metros cuadrados será una
comisión, formada por tres miembros del Ejecutivo
municipal y dos del Concejo Deliberante, la encargada de
aprobar el proyecto inmobiliario sin ningún marco
regulatorio previo. Es decir, en este caso no habrá
restricción preestablecida, sino que quedará a criterio
de este cuerpo si, por ejemplo, aprueba la construcción
de un edificio de más de 18 pisos en el corazón de la
Quinta Sección, donde la altura máxima permitida es de 8
pisos.
“Lo que pedimos es que para este tipo de iniciativas
pongan parámetros previos o bien que también sea
analizado por el Concejo”, opinó el edil demócrata
Guillermo Mosso, para quien en la iniciativa en general
“subyace una visión netamente inmobiliaria que no tiene
en cuenta al vecino”. También criticó, al igual que su
par Alberto Montbrun (Partido Socialista), el nulo
espacio de debate que habrá sobre la norma, la que
posiblemente termine aprobada mañana.
Sin la brisa estival
Otra de las críticas que recibe la reforma impulsada por
la Municipalidad de Capital apunta a la construcción de
torres de hasta ocho pisos en la calle Boulogne Sur Mer,
además de permitir que en las mismas se instalen locales
comerciales. Esto ha sido cuestionado tanto por la
oposición como por técnicos del CRICYT.
“Afectará de manera irreversible la calidad de vida en
la Quinta y la Sexta Sección, al privar a esas zonas de
la brisa estival refrescante proveniente del Parque”,
planteó Montbrun, para quien también los cambios en el
código de edificación alterarán la morfología urbana, ya
que “en una misma manzana podrán coexistir
construcciones de una planta con edificios de 12 o 15
pisos”.
Un ejemplo de esto último podría darse en el caso de un
terreno de 1.500 metros cuadrados ubicado en Manuel A.
Sáez y Huarpes, donde sólo podría permitirse la
instalación de un edificio de hasta tres pisos. Lo
curioso es que a tan sólo una cuadra de distancia, sobre
calle Boulogne Sur Mer, sería factible levantar otro
inmueble, aunque en este caso con el permiso de llegar
hasta los ocho niveles. |